
nuestra filosofía
En Euro Goat Trekkers, nos enorgullecemos de ofrecer experiencias turísticas ecológicas que promueven la sostenibilidad, la conservación y el desarrollo comunitario. Estamos comprometidos a trabajar con empresas locales, por eso animamos a nuestros clientes a comer en restaurantes locales y alojarse en hoteles locales. Al hacerlo, apoyamos la viabilidad económica de las empresas turísticas locales y las ayudamos a brindar oportunidades de empleo en la industria del turismo. Nuestros servicios tienen como objetivo brindar amplias oportunidades para que los amantes de la naturaleza y los buscadores de aventuras exploren y redescubran paisajes naturales únicos.

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Enclavado entre las montañas del interior de Alicante y la costa mediterránea se encuentra el valle de Tàrbena, un lugar moldeado por largas relaciones entre las personas, la tierra y el tiempo.
Situado a 560 metros sobre el nivel del mar, el valle siempre ha sido un punto de paso. Antiguos senderos lo conectan con pueblos vecinos y puertos de alta montaña, mientras que el Coll de Rates abre el paisaje hacia el mar.
Desde las crestas circundantes, los días claros revelan un horizonte que se extiende hasta Ibiza, un recordatorio de que este valle interior nunca ha estado aislado, sino conectado silenciosamente con mundos mediterráneos más amplios.
El carácter de Tárbena es el resultado de múltiples capas. Rastros prehistóricos, sistemas agrícolas andalusíes y restos de fortificaciones almohades se asientan bajo un pueblo moldeado por reasentamientos posteriores.
En el siglo XVII, se invitó a familias mallorquinas a repoblar el valle, trayendo consigo conocimientos agrícolas, costumbres y un lenguaje que aún perdura. El uso continuado del parlar salat no es una reliquia, sino una expresión viva de cómo la geografía, la comunidad y la continuidad pueden proteger la diversidad cultural.
Aquí, la tierra sigue ritmos naturales en lugar de horarios fijos. La floración del almendro marca la transición del invierno a la primavera; la recolección de la aceituna congrega a la gente de nuevo en las terrazas en otoño. Fuentes de agua, senderos, muros de piedra seca y edificaciones agrícolas hablan de un uso cuidadoso en lugar de la extracción. Cada generación ha adaptado el valle sin borrar lo que había antes.
Rodeado por las sierras de Bèrnia y Ferrer, el paisaje circundante alberga un rico mosaico de hábitats mediterráneos: bosques de pino y encina, hierbas silvestres, arboledas cultivadas y pastos abiertos. Caminar por el valle es un acto de observación: percibir los cambios en la luz, los aromas, el canto de los pájaros y la vegetación, y comprender cómo la presencia humana puede mantener el equilibrio con la vida ecológica.
Este es un lugar donde el patrimonio no se conserva tras un cristal, sino que se transmite a través del lenguaje, el trabajo y la práctica diaria. Un valle moldeado tanto por la responsabilidad como por la belleza, y tanto por el cuidado como por la historia.
No es un paisaje para ser consumido, sino uno que invita a la participación, al respeto y a la pertenencia.
La sostenibilidad como práctica diaria
Para nosotros la sostenibilidad no es un concepto ni una etiqueta.
Es algo que practicamos todos los días.
Al caminar en lugar de conducir, al ritmo de los animales y al guiar a grupos pequeños por paisajes familiares, minimizamos el impacto y fortalecemos la conexión. Nuestras cabras, como cabras de manada en entrenamiento, desempeñan un papel natural en el cuidado de la tierra mediante el pastoreo intermitente, lo que ayuda a gestionar el sotobosque y a mantener la vegetación autóctona.
Cuando la gente experimenta la tierra de forma lenta y respetuosa, el cuidado surge de forma natural.

Arraigado en la comunidad local
Vivimos y trabajamos aquí, y nuestro proyecto está entretejido en la comunidad local.
Animamos activamente a nuestros huéspedes a:
comer en restaurantes locales
Alójese en hoteles y pensiones de propiedad local
Explora pueblos y mercados cercanos
Al hacerlo, los visitantes ayudan a apoyar a las personas que mantienen vivo este paisaje: agricultores, cocineros, anfitriones, artesanos y familias cuyas vidas están conectadas con la tierra.
El turismo, en su mejor expresión, fortalece los lugares que toca.

Conocimiento compartido,
Experiencia no extraída
Nuestro trabajo está moldeado por una larga familiaridad con este paisaje: sus plantas, animales, estaciones e historias.
Compartimos el conocimiento local de:
flora y fauna
uso tradicional de la tierra
senderos de montaña e historias
No como información para ser consumida, sino como algo que debe llevarse con ligereza y respeto.

Una invitación, no un producto
Ya sea que alguien se una a nosotros para una caminata corta o un retiro más largo, nuestra intención es la misma:
para crear las condiciones en las que las personas puedan reducir la velocidad, reconectarse y sentirse parte de algo más grande que ellos mismos.
Esta filosofía da forma a cada aspecto de nuestro trabajo: de manera silenciosa, constante y con cuidado.













